Paroles
Tejo con amor y esmero el capullo,
cuido la fragilidad que lo envuelve,
de las tempestades, de los tropiezos,
y contemplo el pródigo milagro de la vida
plasmada en un instante
Células que respiran y crecen,
expanden la inexplicable maravilla
de la humanidad, contenida
en delicada cápsula que germina
y florece
Mis ojos buscan
el resplandor de la dicha
Meses de dulce agonía
peinan mis ilusiones con sueños,
acaricio conmovida
la redondez de mi vientre perplejo
Nombres que van y que vienen,
interrogantes y miedos
¿Y si es varón? ¿Y si es niña?
¿Y si le falta algún dedo?
Extrañas sensaciones de temor y coraje
invaden mi ser por momentos
Tejo ajuares con hilos de esperanza
mientras imagino su rostro,
enmarcado en halo de dulzura y misterio
Y llega el día, sale al mundo
tan sólo con el manto,
mezcla de sangre y placenta:
y el dolor de ambas desgarrando
sus vivencias y mi carne,
el sudor de mi cuerpo exhala
la horrorosa belleza del momento
Luego, lo más ansiado:
sentir su fortaleza
a través del primer llanto,
el que cruza las fronteras de mis temores
Y se hace dueña absoluta de mis cuidados;
y verla pequeña e indefensa
con el único anhelo
de capturar el pecho y beber su alimento
La serenidad como testigo
de ver que está completa,
y las interrogantes se desvanecen;
sólo quedamos ella y yo fundidas
en un abrazo incondicional,
que no borrará el tiempo
La esperanza, las ilusiones y los sueños
danzan entre las sábanas,
su cuerpo y el mío.
Y el cordón umbilical invisible
que dura casi toda la vida
cuido la fragilidad que lo envuelve,
de las tempestades, de los tropiezos,
y contemplo el pródigo milagro de la vida
plasmada en un instante
Células que respiran y crecen,
expanden la inexplicable maravilla
de la humanidad, contenida
en delicada cápsula que germina
y florece
Mis ojos buscan
el resplandor de la dicha
Meses de dulce agonía
peinan mis ilusiones con sueños,
acaricio conmovida
la redondez de mi vientre perplejo
Nombres que van y que vienen,
interrogantes y miedos
¿Y si es varón? ¿Y si es niña?
¿Y si le falta algún dedo?
Extrañas sensaciones de temor y coraje
invaden mi ser por momentos
Tejo ajuares con hilos de esperanza
mientras imagino su rostro,
enmarcado en halo de dulzura y misterio
Y llega el día, sale al mundo
tan sólo con el manto,
mezcla de sangre y placenta:
y el dolor de ambas desgarrando
sus vivencias y mi carne,
el sudor de mi cuerpo exhala
la horrorosa belleza del momento
Luego, lo más ansiado:
sentir su fortaleza
a través del primer llanto,
el que cruza las fronteras de mis temores
Y se hace dueña absoluta de mis cuidados;
y verla pequeña e indefensa
con el único anhelo
de capturar el pecho y beber su alimento
La serenidad como testigo
de ver que está completa,
y las interrogantes se desvanecen;
sólo quedamos ella y yo fundidas
en un abrazo incondicional,
que no borrará el tiempo
La esperanza, las ilusiones y los sueños
danzan entre las sábanas,
su cuerpo y el mío.
Y el cordón umbilical invisible
que dura casi toda la vida